lunes, octubre 31, 2005

Museos escolares 3

Del Museo Pedagógico al Museo Nacional de la Educación
Fundado en Paris por Jules Ferry en 1879, el Museo Pedagógico es un elemento de la política que se instaura en ese momento a favor de la instrucción popular. En la mente de su fundador, el Museo Pedagógico “está hecho para prestar a nuestra instrucción primaria los mismos servicios que presta el Conservatorio de artes y profesiones a la enseñanza técnica”. Dicho en otras palabras, se trata de ofrecer a los profesionales de la enseñanza una imagen concreta de la renovación pedagógica del momento.
A lo largo de las décadas, la dimensión histórica y museográfica de las colecciones entonces conservadas en la calle d´Ulm reviste una importancia creciente. A los documentos iniciales: materiales escolares, libros de clase, se añaden importantes series de estampas, de fotografías, de trabajos de alumnos, de juegos y juguetes educativos. Estas “colecciones históricas”, transferidas a Rouen en 1980, constituyen el núcleo del actual Museo Nacional de la Educación.
Tomado de la página del MSN: http://www.inrp.fr/musee/

domingo, octubre 30, 2005

PATRIMONIO ESCOLAR MANUALES ESCOLARES


Hemos recibido correos electrónicos solicitándonos información acerca de los objetivos del Programa ALFA. Red “PATRE-MANES”.
De una documentación enviada por su Directora, la Dra. Gabriela Ossenbach (Universidad nacional de Educación a Distancia, Madrid, España) extraemos los siguientes:

1) Los objetivos manifiestos de este proyecto son:

a) Capacitación de personal y elaboración de los instrumentos necesarios para un futuro relevamiento documental y catalogación de manuales escolares de nivel primario y secundario de los siglos XIX y XX de España, Portugal, Bélgica, Argentina, México y Colombia.
b) Fortalecimiento de vínculos institucionales entre unidades académicas de Europa y América Latina con vistas a facilitar programas de intercambio y transferencia de técnicas y saberes de gestión académica.
c) Formación de gestores de programas de cooperación internacional, especialmente en el manejo de datos e información acerca de factores multiculturales, de procesos identitarios y de creación y adhesión a valores en sociedades de Europa y América Latina.
d) Diseño y creación de páginas web que alojarían una Base de Datos y una Biblioteca Virtual de Manuales Escolares Europeos y Latinoamericanos, que favorecerían la difusión de investigaciones referidas a esta temática y el debate de ideas entre investigadores y profesionales.


2) Los resultados previstos son:

a) Elaboración de la “Ficha de Recogida de Datos” y del “Manual de Procedimiento” para el relevamiento, catalogación y registro de manuales escolares de Europa y de América Latina de nivel primario y secundario.
b) Creación de una Interfaz de usuario para trabajar en “modo local” (es decir, sin necesidad de estar conectado a Internet para cargar los datos bibliográficos) para la catalogación y registro de manuales escolares de Europa y de América Latina
c) Diseño de una Base de Datos de libre acceso a través de Internet de manuales escolares de Europa y de América Latina (continuación y ampliación de la existente española y creación de las demás).
d) Diseño de una Biblioteca Virtual de libre acceso a través de Internet de Manuales escolares de Europa y de América Latina (continuación y ampliación de la existente española y creación de las demás).

sábado, octubre 29, 2005

Libros de enseñanza en Bélgica



Durante las sesiones de discusión de los campos de la base de datos que adoptará el programa Red Alfa Patre Manes tuvieron una activa participación los investigadores belgas Marc Depaepe (Universidad Católica de Leuven) y Frank Simon (Universidad de Gent).

Sus intervenciones se apoyaban en un intenso trabajo previo que fue sintetizado en la exposición “Libros de Enseñanza Belgas, 1830-1880”, en la que presentaron un repertorio basado en cuatro colecciones publicadas por los Archivos Generales del Reino, Bruselas 2003.

En dicha exposición explicaron los motivos que los llevaron a pasar de la “ficha Goliat”, de más de 30.000 títulos que nunca fue publicada por “muchas razones [...] y tienen que ver más con las imperfecciones de la ficha que con su tamaño”; a la “ficha David”, “banco de datos de 3.815 libros de enseñanza que será publicado”.

Señalaron los investigadores que “En nuestra opinión, a la luz de las conclusiones que hemos trazado a partir del análisis de la cultura escolar en la enseñanza primaria belga, la vía experimental más escrupulosa de la investigación sobre el libro de enseñanza es la que nos informa directamente sobre la distancia estructural entre la “escuela” y la “vida”. Si uno pretende comparar sistemáticamente la sabiduría del libro de enseñanza con el conocimiento de la vida real ‘en varios períodos clave y para las diversas disciplinas), entonces se deben esclarecer los principios, modelos y criterios que fueron utilizados para reducir y simplificar el conocimiento científico hasta convertirlo en conocimiento escolar.”

Utilizando una paráfrasis de algunos trabajos de Popkewitz, destacaron cómo los libros de enseñanza podrían alumbrar la “alquimia” de los temas escolares que permitiría articular lo que los investigadores belgas denominaron como las tres dimensiones de la “gramática pedagógica” de la “escolarización”, la “pedagogización” (o “docentización”) y la “adquisición de conocimiento”.

Concluyeron en que para lograr esa articulación “estaban los autores del libro de enseñanza que, más allá de la preocupación pedagógica, transformaron las prescripciones del currículum en materia comercial.”

Por ello, insistieron, la construcción de una historia de la educación desde la perspectiva de la transmisión escolarizada de saberes no puede dejar de lado el trabajo con los libros de enseñanza.

Finalizamos diciendo nosotros que las tareas de relevamiento y catalogación que se propone la Red Alfa Patre Manes, que permita una base de datos internacional unificando las bases de datos de Bélgica, España, Portugal, México, Colombia y Argentina puede configurar una importante contribución a los estudios comparados en historia de la educación en los siglos XIX y XX.


* Para un mayor desarrollo de las ideas de los investigadores belgas remitimos a una última publicación:

Depaepe, Marc y Simon, Frank (2005) “Fuentes y métodos para la historia del aula”, en Ferraz Lorenzo Manuel (ed.) Repensar la historia de la educación. Nuevos desafíos, nuevas propuestas, Madrid, Biblioteca Nueva, 337-363

viernes, octubre 28, 2005

Revista infantil

En agosto de 1959 apareció en Buenos Aires Selecciones Escolares, una revista infantil de editorial Codex que ocupó un lugar importante en el segmento infantil del mercado de lectores. Concebida como material de apoyo docente y entretenimiento, influyó en gran parte de la generación de los nacidos a fines de la década del ’40 y durante la del ’50.

Amen de su contenido, este producto estaba caracterizado por un atractivo formato de 13 centímetros de ancho por 19 de alto. Desde su nacimiento y hasta febrero de 1964 conservó ese tamaño y un promedio de ochenta páginas,

La editorial Codex se dedicaba, desde el año 1944, a la impresión y publicación de enciclopedias, textos escolares, diccionarios, revistas y obras bibliográficas de diferente tipo. Fue una de las empresas más importantes en su género y estableció compañías asociadas o controladas en varios países de América y en España, aunque luego acabaría siendo puesta en venta por licitación pública internacional en 1978, tras pasar por la quiebra y la absorción por parte del Estado.

Además de material de apoyo escolar, la revista ofrecía información sobre la realidad social, científica y tecnológica que contribuía a engrosar los conocimientos de los niños en un orden más amplio que el de las aulas. En este sentido pueden citarse notas de difusión tales como "Nuevos inventos para los niños", que señala las ventajas de un novedoso sistema de diapositivas ; "La conquista más grande del siglo" referida a la fusión que transforma el hidrógeno en helio y el posible aprovechamiento pacífico de la energía atómica o "El bisturí en el corazón" que versa sobre los adelantos de la cirugía cardiovascular.
Para consultar el artículo completo:

Atte.
Jorge Eduardo Padula Perkins
Licenciado en Periodismo

jueves, octubre 27, 2005

Lectura obligatoria

En un texto clásico señalaba Delia Lerner que, en tanto fuera de la escuela la lectura [como práctica social] se mantiene en general ajena a lo obligatorio, dentro de ella no puede escapar a la obligatoriedad.

Párrafos antes denomina a este problema el “extraño dilema” y un poco más adelante “este infortunio” entre lo obligatorio y lo electivo citando al Daniel Pennac (1993) de “Como una novela”, Barcelona, Anagrama:

“El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo amar..., el verbo soñar...Claro que siempre se puede intentar. Adelante: Ámame, Sueña, Lee ¡Lee! ¡Pero lee de una vez , te ordeno que leas, caramba!”

Ahora denominará “paradoja” a la cuestión de la obligación de la escuela: como asume la responsabilidad social de enseñar a leer y escribir, tiene que presentar la lectura y escritura [prácticas sociales] como obligatorias y asignarles entonces como propósito único o predominante el de aprender a leer y escribir... LERNER, Delia (2001) Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario, México DF, SEP/FCE, p. 105.

Por supuesto que la didacta responderá afirmativamente al título del capítulo 4 “¿es posible leer en la escuela?”.

Desde la historia tenemos nuestras serias dudas en tanto y en cuanto la función de acreditación en la evaluación (Delia lo llama control) aherroja tanto al docente como al alumno. Continuaremos la discusión.

Ilustración: Avery, Adolescencia

martes, octubre 25, 2005

Debates historiográficos 2

Escribimos hace ya un tiempo refiriéndonos a las Jornadas Argentinas de Historia de la Educación que las mismas reflejaron la existencia de “alpinistas y buscadores de perlas”. Los primeros, intentando rastrear desde las alturas teóricas proporcionadas por Foucault, Bourdieu, Gramsci, Saussure, Derrida, etc., las interpretaciones de los sucesos argentinos y su historia, propusieron nuevos objetos de estudio (género, infancia, crianza, currículo, etc.).
Los segundos, a veces replegados en un empirismo cerril, desempolvaron archivos regionales, promocionaron actores ocultados o ignorados, recorrieron historias de la educación “alternativas”, dieron a luz documentos y fuentes primarias desconocidas por la historiografía “tradicional”.
Aunque la enumeración que sigue puede pecar de incompleta podríamos decir que la misma inquietud nos ronda alrededor del proyecto Patre Manes y señalamos aquí:

1)Riesgos y ventajas del alpinismo metodológico
- Crecimiento en la producción teórica y metodológica
- Apertura hacia nuevos objetos de estudio
- Renovación interpretativa de sucesos y hechos
- Propuestas de nuevas hipótesis
- Teoricismo abstracto y seguimiento de modas

2)Riesgos y ventajas del buscador de perlas
- Revisita de archivos exploradosy recuperación de archivos regionales
- Propuestas de nuevas fuentes no sólo escrituradas
- Reivindicación de actores ocultados
- Propuestas de “alternativas” metodológicas
- Empirismo
En la intervención de los representantes Belgas en Barranquillas (Marc Depaepe (K.U. Leuven) y Frank Simon (U. Gent), refiriéndose a la presentación de un repertorio basado en cuatro colecciones publicadas por los Archivos Generales del Reino ( Bruselas 2003 ) señalaron preocupaciones similares al comparar dos momentos en sus trabajos, a saber:
1) Una colección provisoria de unos 30.000 títulos (seguramente miles de páginas si fuera impresa dicen los investigadores), la cual hemos bautizado en el transcurso de la investigación como “la ficha Goliat”, pero que no hemos publicado nunca, aunque sigue siendo un instrumento utilizable por quienes desean consultarlo

2) Nuestra “nueva metodología realista”, lejos del “viejo sueño empiricista” que quería clasificar todo el terreno, dio a luz lo que llamamos “la ficha David”, y es este banco de datos de 3.815 libros de enseñanza que será publicado.

¿Será posible escapar a la antinómica postura entre David y Goliat, entre teoricismo y empirismo?

Ilustración: Miguel Barceló

domingo, octubre 23, 2005

Museos escolares 2

El Museo Pedagógico "José Pedro Varela" de la República Oriental del Uruguay en la ciudad de Montevideo, fue fundado el 25 de enero de 1889 por don Alberto Gómez Ruano, a semejanza del Museo Pedagógico de París el que sólo tenía 10 años de creado. Lentamente, por catálogo, por canje, por medio de excavaciones arqueológicas que el propio Gómez Ruano realizaba, se fue incrementando el acervo del Museo, que llegó a ser modelo en América. La función primordial que cumplía el Museo Pedagógico en su primer etapa fue servir de laboratorio a las futuras maestras que realizaban sus estudios en el Internado Normal de señoritas, que ocupaba la planta alta del edificio.

La formación de maestras era una de las premisas de la Reforma Valeriana, por eso el Inspector de Instrucción Pública de la época, don Jacobo A. Varela -hermano del reformador- apoyó y colaboró ampliamente en la creación del Museo Pedagógico, que presentaba las últimas novedades en el ámbito de la educación.
El vitral pertenece a la sala de conferencias con capacidad para 200 personas, fue dedicada desde el comienzo a realizar conferencias magistrales para maestros. Sus famosos vitrales fueron confeccionados con cristal de Venecia, según diseño de Alberto Gómez Ruano, director, por la Compañía Mary de Buenos Aires en 1891. Representan las asignaturas que estudiaban las primeras alumnas de magisterio: Física, Química, Astronomía, Historia, Higiene y Pedagogía.
Para las bases de datos de libros contactarse con Silvia Spinak: sspinak@adinet.com.uy quien junto con Virginia Piriz presentaron una importante catalogación en CD “Páginas Vivas. Libros que construyeron nuestra identidad”
Su Directora es Maria Hortiguera lamaria@montevideo.com.uy

Para una visita virtual en http://www.crnti.edu.uy/museo/index.html

Rubén Cucuzza

sábado, octubre 22, 2005

¡Pregunté cotiledóneas, Señor, no hipertexto!

En su exposición en Barranquilla el Dr. José Miguel Somoza Rodríguez, uno de los representantes de la UNED en el Seminario, realizó una revisión crítica de aquellas concepciones sobre el lugar que ocupa la red de redes Internet en la sociedad y cultura contemporáneas.

Siguiendo a la antropóga norteamericana Christine Hine señaló que “frente a la tecnología “Internet” se pueden distinguir dos posiciones enfrentadas por parte de investigadores y científicos sociales: por un lado, aquellos que conciben a Internet como una cultura, como un lugar donde se gesta una cultura con características propias: el ciberespacio; por otro, quienes conciben a Internet como un artefacto cultural, es decir, como un producto de la cultura, del contexto social, generado por personas concretas, con objetivos y prioridades condicionadas por el entorno.”

Fue al encuentro de diversos representantes de teóricos incluidos de alguna manera en dichos grupos y se dedicó luego a analizar cómo no se cumplieron las profecías acerca del desplazamiento del libro en formato papel por el libro electrónico.

Pero los aspectos que nos resultaron particularmente desafiantes en su exposición fueron aquellos en los que se dedicó a comparar el tipo de escritura secuencial de los manuales escolares con el tipo de escritura hipertextual de la web.

La riqueza y complejidad de sus argumentaciones en este punto exceden largamente esta breve síntesis. No obstante todavía nos resuenan algunas hipótesis “duras” de su exposición por sus posibilidades para un debate profundo tales como:

1) Internet habría tomado de los diseños de los nuevos manuales escolares su diseño hipertextual, o, por lo menos, los manuales escolares precedieron al hipertexto en pantalla. Decía: “se podría hablar, más bien, de procesos convergentes entre el mundo de lo impreso y el mundo “on-line” o, incluso, de que fue el mundo de lo impreso quien prestó sus primeros patrones y formatos al mundo de las redes interconectadas –sin que podamos, en este momento, sostener esta afirmación con evidencia empírica, por lo cual, sólo lo mencionamos como hipótesis a verificar o a descartar”

2) Al adoptar las formas y estilos de la textualidad escolarizadora internet infantilizaría o, de otro modo diríamos nosotros, prefiguraría una concepción infantilizante del lector.

Es justo señalar aquí, que más allá de advertir sobre la posible “trivialización” de los mensajes, Miguel Somoza reconoce que “Se puede decir que nunca en la toda la historia anterior se escribió tanto y se leyó tanto como desde que existe Internet. Incluso deberíamos seriamente preguntarnos si Internet no es, en realidad, el reinado de la lectura y la escritura, el reinado de la alfabetización más extendido de toda la historia de la humanidad, al punto de que la combinación de la masividad del uso de la escritura y las características propias del medio electrónico han dado lugar a la aparición de nuevos géneros discursivos, cada uno de ellos con una estructura textual, un esquema paratextual, una organización enunciativa, un uso específico de la temporalidad y de la representación gráfica propios.”

3) Y finalmente, creo que una de las observaciones más fuertes recogidas de las reflexiones del expositor (o una de las que más nos dejó pensando desde el interior de nuestro oficio de enseñante en la trinchera del aula) fue la que señalaba la contradicción de exponer al alumno crecientemente a contenidos hipertextualizados en manuales, en pantalla y hasta en los diarios y revistas; pero luego reclamarle una escritura paleográfica de copista medieval en sus exámenes escritos cuando la evaluación escolar se torna exclusivamente acreditación. En sus palabras: “Si el alumno se expresa durante la evaluación al modo “hipertextual” se dirá de él que no sabe expresarse, o que no sabe expresarse con fluidez y coherencia.”

Para cerrar este breve comentario diremos que el expositor se encargó de aclarar que no están en contra de la “hipertextualidad” por prejuicios tecnofóbicos o añoranzas de viejos manuales a los que relegó a un “museo de los horrores”. “Quién esto dice, señaló Miguel Somoza Rodríguez, hace un uso más o menos intensivo de las nuevas tecnologías y, además, lo disfruta.

Como prueba evidente de su placer es el placer que “nos regala” (y aquí utilizo una bonita expresión cotidiana que escuchamos largamente en Colombia) como realizador y administrador de http://www.uned.es/manesvirtual/portalmanes.html.

Rubén Cucuzza

viernes, octubre 21, 2005

Alfabetizar=1 libro+1 método+ 1 escuela

Aceptamos la sugerencia de Daniel Link (véase nota octubre 15 en este blog) y volvimos a releer el librito de Emilia Ferreiro comenzando desde el último capítulo “Diversidad y proceso de alfabetización: de la celebración a la toma de conciencia” para encontranos con este desafiante párrafo:

“En el dominio específico de la alfabetización, la conversión de la escritura- objeto social por excelencia- en objeto escolar contribuyó a acentuar este movimiento de negación de las diferencias: se alfabetiza con un único método, con un único tipo de texto privilegiado (controlado y domesticado) adoptando una única definición de lector, un único sistema de escritura válido, una norma de habla fija” FERERIRO, Emilia (2001) Pasado y presente de los verbos leer y escribir, Buenos Aires, FCE, p. 83

El alto grado de homogeneización impuesto por los sistemas educativos fundacionales a fines del siglo XIX contrasta fuertemente con la fragmentación de los mismos sistemas como resultado de la implementación de las políticas neoliberales de fines del siglo XX.

Y esto dicho sin la menor resaca nostálgica sino como invitación a la formulación de políticas superadoras en los umbrales del siglo XXI.

Rubén Cucuzza

jueves, octubre 20, 2005

Escenas de lectura

En Barranquillas, el equipo argentino de la Universidad Nacional de Luján representado por los investigadores Cristina Linares, Pablo Pineau, y Rubén Cucuzza explicaron las características del Proyecto HISTELEA, Historia de la Enseñanza de la Lectura y Escritura en Argentina.

En la exposición se aplicó la categoría escena de lectura a cinco momentos de la educación argentina –y por extensión latinoamericana- de cómo y quiénes leyeron y leen en Argentina. Por escena de lectura definieron la situación donde se realiza/materializa la lectura como práctica social de comunicación, con un eje central en los textos escolares utilizados en cada etapa.

Para describir los componentes de dichas escenas se tuvieron en cuenta los siguientes ítems:

1) Los actores,

2) Las finalidades,

3) Los espacios,

4) Los tiempos,

5) Los soportes materiales y la tecnología de la palabra.

Seguidamente se siguieron los cinco momentos anunciados ilustrando la exposición con carátulas de libros de texto de cada período, a saber:

- Oir leer al conquistador

- Leer y rezar en la gran aldea

- Alfabetizar para argentinizar: la escena de lectura escolar

- “Evita” también fue palabra generadora

- Cierre provisorio: hacia la escena de lectura informática

Para cerrar señalaron que desde sus propuestas no resultaría difícil construir una historia social de la lectura y escritura concebida como el relato de la constitución de la primera barrera de las diversas formas del monopolio del saber.

“En 1819, Ambrosio Millicay, un negro liberto, fue azotado en la plaza pública de Catamarca “por haberse descubierto que sabía leer y escribir”. Hoy, a comienzos del siglo XXI, en colores de denuncia, el mapa irregular y segmentado de la distribución de la riqueza se apoya en el mapa de ubicación de los actuales Ambrosios Millicays excluidos del acceso a la lectoescritura comprensiva, sea desde el impreso o desde la palabra biteada de los ordenadores.”

Culminaron con la afirmación de que “quizá nuestro trabajo sirva para comprender porqué la escuela sigue siendo un refugio privilegiado de promoción y difusión de la lectoescritura hacia los sectores históricamente marginados del saber/leer/poder.”

Una versión de la intervención puede encontrarse en la pagina de Histelea


Ilustración: Renoir, la lectora

miércoles, octubre 19, 2005

Museo de las Escuelas





El Museo de las Escuelas es un espacio de objetos, ideas y prácticas escolares articuladas con la memoria y actualidad de los visitantes, provocando nuevas lecturas de lo heredado desde una visión socio-histórica crítica de la educación. Se trata de una experiencia interactiva y lúdica, que interpela al visitante como sujeto pedagógico.
Nos proponemos interpretar los objetos en función de las prácticas y los contenidos ideacionales que éstos representan. Objetos y prácticas que están insertos en contextos socio-histórico y políticos de una sociedad.
El guión narrativo de la exposición pretende que los visitantes desnaturalicen la escuela que conocen, la puedan observar críticamente y valoren su importancia en la construcción de la Nación.

Universidad Nacional de Luján
Secretaría de Educación Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Argentina
museodelasescuelas@yahoo.com.ar

martes, octubre 18, 2005

¿Qué es leer?

"Leer letras en una página es solo una de sus muchas formas. El astrónomo que lee un mapa de estrellas que ya no existen; el arquitecto japonés que lee el terreno donde se va a edificar una casa con el fin de protegerla de fuerzas malignas; el zoólogo que lee las huellas de los animales en el bosque; la jugadora de cartas que lee los gestos de su compañero antes de arrojar sobre la mesa el naipe victorioso; el bailarín que lee las anotaciones del coreógrafo y el público que lee los movimientos del bailarín sobre el escenario; el tejedor que lee el intrincado diseño de una alfombra que está fabricando; el organista que lee simultáneamente en la página diferentes líneas de música orquestada; el padre que lee el rostro del bebé buscando señales de alegría miedo o asombro; el adivino chino que lee las antiguas marcas en el caparazón de una tortuga; el amante que de noche, bajo las sábana lee a ciegas el cuerpo de la amada; el psiquiatra que ayuda a los pacientes a leer sus propios sueños desconcertantes; el pescador hawaiano que, hundiendo una mano en el agua, lee las corrientes marinas; el granjero que lee en el cielo el tiempo atmosférico; todos ellos comparten con los lectores de libros la habilidad de descifrar y traducir signos. Algunos de esos actos de lectura están matizados por el conocimiento de que otros seres humanos crearon con ese propósito la cosa leída - anotaciones musicales o señales de tráfico. Por ejemplo o que lo hicieron los dioses: el caparazón de la tortuga, el cielo nocturno. Otros dependen del azar.


Y, sin embargo, es el lector, en cada caso, quien interpreta el significado; es el lector el que atribuye a un objeto, lugar o acontecimiento (o reconoce en ellos) cierta posible legibilidad; es el lector quien ha de atribuir sentido a un sistema de signos para luego descifrarlo. Todos nos leemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea para poder vislumbrar qué somos y dónde estamos. Leemos para entender o para empezar a entender. No tenemos otro remedio que leer. Leer, casi tanto como respirar es nuestra funciónesencial.

No aprendí a escribir hasta mucho después, cumplidos los siete años. Quizá pudiese vivir sin escribir. No creo que pudiera vivir sin leer. La lectura - descubrí, precede a la escritura. Una sociedad puede existir - muchas existen de hecho- sin escribir, pero no sin leer. Según el etnólogo Philippe Descola, las sociedades sin escritura tienen un sentido lineal del tiempo, mientras que las sociedades en las que se lee y se escribe, el sentido del tiempo es acumulativo; ambas sociedades se mueven dentro de esos tiempos distintos, pero de igual complejidad, leyendo la multitud de signos que el mundo ofrece. Incluso en sociedades que ponen por escrito su historia, la lectura precede a la escritura; el futuro escritor ha de saber reconocer y descifrar el sistema de signos sociales antes de utilizarlos en la página escrita. Para la mayoría de las sociedades islámica, judía y cristiana como la mía, para los antiguos mayas, para las vastas culturas budistas - leer se sitúa al principio del contrato social; aprender a leer fue mi rito de paso."

Alberto Manguel. Una historia de la lectura. Ed. Norma, 1999. Pág. 19.

lunes, octubre 17, 2005

Bibliotecas en Bogotá

Los libros transforman Bogotá
El fomento de la lectura ayuda a mejorar la calidad de vida en la capital colombiana
PILAR LOZANO - Bogotá
EL PAÍS - Internacional - 14-10-2005

Emilse, una mujer de 50 años, jamás había leído un libro. El año pasado en una parada del Transmilenio -autobús articulado del nuevo sistema de transporte- le ofrecieron en préstamo, los cuentos de animales de Rudyard Kipling. Por curiosidad lo tomó y empezó a ojearlo; la primera historia la atrapó. Desde entonces Emilse -trabaja por las noches atendiendo a una anciana- ha leído 10 libros. "Leer hace el viaje más corto y eso me motiva; antes nunca me dieron ganas de hacerlo", confiesa.
Libro al viento, nombre de este novedoso programa del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá (IDCT), fue una de las razones que llevaron a la Unesco a declarar a esta ciudad, de más de siete millones de habitantes, capital mundial del libro 2007.
La promoción de la lectura, un proyecto de ciudad que involucra a sectores públicos y privados y la insistencia del alcalde Luis Eduardo Garzón en la idea de la lectura como herramienta para acceder al conocimiento, le dieron a Bogotá los puntos necesarios para imponerse sobre seis ciudades más que se postularon, entre ellas Amsterdan y Coimbra.
Libro al viento es una campaña masiva de circulación de libros. Empezó a comienzos de 2004. Al mes se publica una obra de literatura clásica, en formato de bolsillo de autores como García Márquez, Cortázar, Chéjov, Miguel Hernández. Los 64.000 ejemplares de cada título van a las estaciones de Transmilenio, a colegios públicos y se destinan a actividades como lectura en voz alta en 37 Paraderos Paralibros Paraparques (PPP) que hay por toda la ciudad, una de las más extensas de América Latina.
También van a los 6.000 afiliados a los Clubes de Lectura. Mauricio López es uno de ellos. Todos los viernes espera, en una cárcel de la ciudad, la llegada del club como quien espera "un nuevo capítulo de una telenovela". "Eso cambió el panorama de mucha gente interna", asegura.
En 2003 cuando Susan Sontag visitó Bogotá, en un libro suyo, América, que regaló a la Biblioteca Virgilio Barco, escribió: "A la mejor red de bibliotecas del mundo". La red la forman 3 bibliotecas mayores -El Tunal, el Tintal y la Virgilio Barco-, seis locales y 10 de barrio.
Las bibliotecas mayores son monumentales; verdaderas esculturas de cemento y ladrillo en medio de la ciudad. Fueron diseñadas por reconocidos arquitectos del país. Dos de ellas están en los sectores más deprimidos de esta capital. "Las bibliotecas se concibieron como centros de desarrollo social y eso ya se logró", dice Pilar Bermúdez, directora de la Biblioteca Virgilio Barco. La propuesta cultural -conciertos, cine, conferencias, teatro, danza- que se ofrece es gratuita y de alta calidad. Al día ingresan a esta biblioteca un promedio de 4.000 personas. En la Biblioteca del Tunal -puerta de entrada a uno de los sectores más pobres, ciudad Bolívar-, los fines de semana y en vacaciones se ven aglomeraciones como las que se dan en un centro comercial.
Las tres se inauguraron en 2001 y forman parte de la renovación urbana que ha transformado Bogotá en los últimos años. Bogotá es hoy una ciudad de andenes amplios, de alamedas y ciclo-rutas, de espacios más abiertos que, despejaron la vista a los cerros tutelares,Monserrate y Guadalupe.
Pilar Bermúdez cree que todo el esfuerzo que está haciendo la ciudad ha calado; cree que las estadísticas deben estar cambiando -2,4 libros leídos por persona al año- y cree que la literatura está empezando a ser parte de la vida de la gente.
Ana Roda, gerente de literatura del IDCT, espera que el año 2007 coloque el libro y la lectura en el centro del debate público, que la ciudad encuentre nuevos espacios de lectura, que conozca más a sus escritores y que promueva la democratización del libro. Bogotá ha sido desde siempre una ciudad excluyente y clasista. Los libros y las bibliotecas eran, hasta hace poco, privilegio de las élites.

Lecturas Clandestinas

Clandestinos JUAN JOSÉ MILLÁS
EL PAÍS - Última - 14-10-2005

Un amigo íntimo me pidió que acudiera el sábado por la noche a su casa para mostrarme algo. Al llegar, abrió la puerta con aire de misterio y me hizo pasar sigilosamente a su cuarto de trabajo. Mientras yo curioseaba entre sus libros, él iba de acá para allá, ofreciéndome té, café, whisky, como si le diera miedo entrar en materia. Tras dejar transcurrir un tiempo prudencial, le pregunté si tenía algún problema. Respondió que no estaba seguro y a continuación, colocando el dedo índice sobre los labios, me arrastró al pasillo, desde donde nos dirigimos con movimientos furtivos al salón, cuya puerta estaba entreabierta. Al asomarme, vi a su hijo, de 18 años, instalado en el sofá, leyendo tranquilamente Madame Bovary.

De vuelta a su estudio, me miró con expresión interrogativa. "¿No te parece alarmante?", preguntó. "¿Preferirías que leyera Ana Karenina?", pregunté a mi vez. "Por Dios", gritó, "es sábado por la noche y tiene 18 años; debería estar tomando cervezas con los amigos". No le dije nada, pero lo cierto es que la imagen del joven, devorando aquella obra clásica, me había perturbado. Quizá no fuera un psicópata, pero tampoco se podía negar que le ocurría algo. Se empieza con rarezas de este tipo, que al principio hacen gracia, y se acaba leyendo a Samuel Beckett. "La lectura es buena", le tranquilicé, "en eso está de acuerdo hasta el Ministerio de Cultura". "La lectura", respondió mi amigo, "es buena cuando tus amigos leen, como pasaba en nuestra época. Ahora es un síntoma jodido. Si al menos le diera por El Código Da Vinci, que no hace daño a nadie...".

Me pidió que hablara con su hijo. "Después de todo", añadió, "lo conoces desde que era un niño y te escuchará mejor que a mí". A los pocos días, me hice el encontradizo con el chaval y entramos en un bar. Hablamos de literatura y me pidió algún consejo para abordar la lectura de los clásicos latinos, que se le resistían. Le recomendé una edición bilingüe de la Eneida y me ofrecí para que la comentáramos juntos. Pagó él y, al despedirnos, me guiñó un ojo, diciéndome: "De todo esto, ni una palabra a mi padre, que está muy preocupado conmigo". Así que llevamos dos semanas leyendo clandestinamente a Virgilio. ¿Adónde vamos a llegar?

domingo, octubre 16, 2005

Bibliografías sobre manuales escolares







Para consultar amplias bibliografías acerca de manuales escolares de España, Argentina, Colombia, Brasil, Venezuela visítese el sitio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia donde se aloja el portal del Centro de Investigación Manes (manuales escolares):

http://www.uned.es/manesvirtual/ProyectoManes/Bibliografia.htm



Museos escolares 1

O Museo Pedagóxico de Galicia (MUPEGA) é un centro específico da Consellería de Educación e Ordenación Universitaria, destinado a recuperar, salvagardar, estudar, mostrar e difundir todas aquelas expresións educativas que poñan de manifesto a variedade e riqueza do patrimonio pedagóxico de Galicia, posibilitando así a súa catalogación, sistematización e custodia. Deste xeito, asegurarase a súa permanencia no tempo, fomentarase a súa indagación científica e propiciarase a súa transmisión como legado vivo e en emerxencia continua ó acervo cultural de Galicia.

Visitar:

http://www.edu.xunta.es/mupega

sábado, octubre 15, 2005

Leer y escribir, ella dice

La aparición de Pasado y presente de los verbos leer y escribir de Emilia Ferreiro en la colección Popular del Fondo de Cultura Económica plantea, como todos los volúmenes de la serie dirigida por Enrique Tandeter, los desafíos políticos más importantes de la actualidad.

Por Daniel Link

Hay muchas cosas para celebrar en la aparición de un nuevo librito de la colección Popular del Fondo de Cultura Económica, cuya serie “Breves” está a cargo de Enrique Tandeter. En principio la continuidad de una de las mejores colecciones (de paso, con uno de los nombres más bellos) dedicadas al pensamiento contemporáneo, que alcanza con su última entrega, Pasado y presente de los verbos leer y escribir, el número 590.
A la vez que presenta las principales líneas del debate intelectual contemporáneo –Marginalidad y exclusión social de José Nun, Siete ensayos sobre Walter Benjamin de Beatriz Sarlo o Pan y afecto. La transformación de la familia de Elizabeth Jelín, para mencionar sólo a los autores argentinos, son algunos de sus últimos títulos–, la Colección Popular lo hace brevemente y en palabras que cualquier lector no especializado puede comprender. Y “líneas de debate intelectual” quiere decir, en este caso, sobre todo el modo en que el saber teórico se piensa a sí mismo como intervención política. Porque más allá del rigor y la actualidad “académica” de los libritos de esta colección, lo que de ellos se recibe con mayor felicidad es el modo en que interpelan al presente, como conjunto de preocupaciones políticas.

Tal el caso Pasado y presente de los verbos leer y escribir de Emilia Ferreiro, reconocidísima investigadora en pedagogía de la lectoescritura, que ha reunido en este volumen tres intervenciones sobre los procesos de adquisición del lenguaje escrito bien alejadas de la ñoñería escolar y de la aridez metodológica que suele ser el fardo de los “especialistas” en esta área –de capital importancia respecto de la definición de nuestro horizonte político y cultural. Ferreiro (especialista argentina que reside en México) ha desarrollado una sofisticada teoría de los procesos de adquisición de la lengua escrita que reposa en dos convicciones sencillas de entender: que los procesos de alfabetización (en contextos escolares o fuera de ellos) implican mucho más que la adquisición de una mera técnica de transcripción y que los sujetos de esos procesos (se trate de chicos o de adultos no alfabetizados) poseen un pensamiento sobre la escritura que pedagogos y políticos del área no pueden ignorar.
Tantas son las virtudes que tiene el libro de Emilia Ferreiro que conviene comenzar por sus pocos defectos: la “Introducción” (bastante insustancial) y el mismo ordenamiento de los tres artículos, que no sólo invierte la cronología según la cual fueron escritos sino el grado de “especificidad” que cada uno plantea. El libro hubiera perdido en progresión dramática (“Diversidad y proceso de alfabetización: de la celebración a la toma de conciencia” es sin duda la más patética de estas contribuciones, en el sentido de que allí se lee el pathos de la escritura y de las políticas con ella asociada con mayor fuerza que en los otros dos artículos), pero hubiera ganado en eficacia argumentativa, sobre todo en lo que se refiere a las opciones políticas que fundamentan las hipótesis teóricas y metodológicas de la autora. Afortunadamente, con sólo sugerir la lectura invertida del libro (empezando con el tercer artículo y terminando con la “Introducción”) ambos defectos desaparecen como por arte de magia y lo que queda ante el lector es la maravilla de un pensamiento bello, clara e intensamente presentado y muy coherente en el modo en que articula preocupaciones metodológicas, posiciones teóricas y opciones políticas.
Se trata, naturalmente, de ampliar al máximo el campo de eficacia de los sistemas escolares respecto de la adquisición de la escritura (para lo cual la autora hace un uso ejemplar de la historia de la escritura). Pero, también, en un universo cultural que naufraga en las aguas heladas del cálculo egoísta, de devolver al sistema escolar los contenidos políticamente progresistas que hoy sólo él puede sostener. “No intento hacer el típico discurso antimedia para lamentar que la cantidad de horas que pasan los niños delante del televisor compite, en su ventaja, con la cantidad de horas que pasan delante de una maestra y un pizarrón. Por el contrario, creo que el modo de existencia de la TV en el mundo contemporáneo nos da una ocasión privilegiada para repensar la escuela y para descubrir otra misión: la de ayudar a todos los niños del planeta a comprender y a apreciar el valor de la diversidad”, declara la autora.

La conferencia “Pasado y futuro del verbo leer” fue pronunciada en el Congreso Interamericano de Editores (México, 1997) y “Leer y escribir en un mundo cambiante” ante el Congreso de la Unión Internacional de Editores organizado en Buenos Aires el año pasado. Es importante destacar que Ferreiro haya hablado ante los amos del libro, porque nadie tanto como los editores deberían ser conscientes de la importancia de la escuela (y, por lo tanto, de los procesos de transmisión de la escritura) respecto de la formación de un público lector: “Está claro –señala la investigadora– que estar ‘alfabetizado para seguir en el circuito escolar’ no garantiza el estar alfabetizado para la vida ciudadana” (p. 17).
Los editores que en estos días se reunirán en una nueva edición de la Feria del Libro de Buenos Aires podrían aprovechar la circunstancia, y las enseñanzas de Emilia Ferreiro, para decidir de qué lado quedará el libro (y la cultura con él asociada) en el complejo panorama que la investigadora presenta: ¿del lado de la escuela o del lado de la televisión? ¿Del lado de la vida ciudadana o del lado de las leyes de mercado? ¿Del lado de la “equivalencia en la diferencia” que constituye “el problema central de la educación del futuro inmediato” o del lado del “desprecio” hacia las diferencias culturales que implica la “idea supuestamente neutra llamada modernización y globalización?”.

jueves, octubre 13, 2005

¿Dónde leer libros?


3 de diciembre del 2003

  • Recogido hace unos días en Barcelona, aunque supongo que presente en todas partes de España, este cartel de una campaña inscrita en el Plan de Fomento de la Lectura (http://www.planlectura.es/). Su mensaje (traduzco): "Bibliotecas públicas. Tu punto de encuentro", y más abajo: "Ven a ver, escuchar, jugar, compartir, navegar, conocer... y siempre leer". Excelente.

El problema son las fotografías, que constituyen el mensaje dominante y más directo. Veamos su contenido: joven sonríe con los cascos puestos (seguro que ni aprende un idioma, ni escucha un audiolibro: debe de estar oyendo música), jovencitos escribiendo en una hilera de PCs, cuentacuentos en círculo de niños, señor madurito lee el periódico. ¿Y alguien leyendo un libro? De las cuatro actividades retratadas sólo una es lectura, y ésa de prensa. Insisto: ¿y la lectura de libros?

No creo ser sospechoso de odio a las bibliotecas, ni de repugnancia ante las nuevas tecnologías, ni de desprecio por la literatura infantil, de modo que lo que sigue debe ser entendido positivamente. Me parece muy bien que se fomenten los nuevos papeles de las bibliotecas públicas, pero, por favor, sin olvidar los tradicionales. Porque muchos bares tienen prensa, algunas escuelas y librerías actividades de cuentacuentos, y el país está lleno de cibercafés, y por últimonuestros bares y plazas son ya puntos de encuentro. Pero ¿dónde leer, libros? Sólo en las bibliotecas.

Y esto es lo que quería decir: que no vaya a ser que por remarcar lo nuevo y quién sabe si movedizo perdamos lo antiguo y esencial.

Tomado de la página personal de José Antonio Millán
http://jamillan.com/lbblog2.htm#biblio






lunes, octubre 10, 2005

Visión del indígena en los libros escolares


La Historia de Nosotros. Del privilegio de diseñar a los otros. Los conflictos interétnicos en los discursos escolares. Teresa Laura Artieda

Teresa Laura Artieda es Profesora Titular de Historia de la Educación Argentina en la Facultad de Humanidades de laUNNE. Resistencia, Chaco. República Argentina.

Su intervención en una de las sesiones públicas del Seminario de Barranquilla tuvo amplia repercusión entre los estudiantes presentes. En el material que tomamos del blog http://historiadnosotros.blogspot.com/ nos dice:

“Estudio las transformaciones de los discursos escolares sobre los indígenas en un período bastante amplio que abarca finales del siglo XIX a finales del siglo XX. La demanda que nos hicieron para este encuentro fue la de explicar cómo se trata el genocidio en los discursos escolares. Esta pregunta me convocó a introducir miradas que no estaban sistemáticamente incorporadas. Compartiré con ustedes algunas de esas miradas, y algunas evidencias. No pretendo alcanzar una respuesta completa, exhaustiva, y es mi intención además avanzar en otros asuntos que acerquen un panorama más amplio de la cuestión. Con discursos escolares aludimos especialmente a una de las formas posibles, la de los libros de lectura de la escuela primaria...”

Invitamos a leer el texto completo en el blog citado.

Rubén Cucuzza

Imágenes: niños pilagá

domingo, octubre 09, 2005

Google lanzó un buscador de weblogs

Google continúa ampliando su oferta de servicios. Esta vez, presentó un buscador exclusivo de weblogs o bitácoras personales que indexa a todos los blogs que publican sus contenidos por el sistema RSS, no sólo los pertenecientes a su herramienta Blogger.
El nuevo Google Blog Search , que se encuentra en fase beta, permite hallar tantos blogs enteros como "post" particulares y está preparado para buscar en publicaciones de varios idiomas: inglés, francés, portugués, español, italiano, chino, alemán y más.
La particularidad de esta herramienta es que sólo toma en cuenta las publicaciones que se realizaron desde junio de 2005 en adelante. Sin embargo, la compañía anunció que está trabajando para incluir las ediciones anteriores.
Según Technorati , el buscador e indexador de blogs más famoso de la Web , existen cerca de 17 millones de blogs activos activos y de actualización periódica.

sábado, octubre 08, 2005

Sugerencia de navegación 1

Basta de Carátulas es un blog grupal, en el que los autores se dedican a comentar las distintas portadas que tienen algunos libros. Pero éste no es el único blog que dedica un tiempo a las portadas de los libros, Patricia Storms tiene una sección llamada Cover me with Love donde nos muestra algunas de sus portadas favoritas mientras que en Book Covers from the NY Times Book Review podemos encontrar de vez en cuando alguna que valga la pena. Finalmente también podemos recurrir a Melissa Fischer y su sección Judging a Book by its cover en Bookslut .

El libro escolar como maestro



Por Umberto Eco

La idea gubernamental (...) de sustituir los libros de texto por material extraído de Internet, para aligerar las mochilas escolares y para bajar el costo, ha suscitado diversas reacciones. Los editores de textos educativos y los libreros consideran ese proyecto como una amenaza para una industria que da empleo a miles de personas.
Si bien me solidarizo con editores y libreros, se podría decir que por parecidas razones podrían haber protestado los fabricantes de carrozas y coches y los criadores de caballos ante la aparición del vapor o ( tal como (tal como lo hicieron) los tejedores ante la aparición de los telares mecánicos.
La segunda objeción es que esa iniciativa prevé que habrá una computadora para cada estudiante, pero es dudoso que el Estado pueda hacerse cargo de esa compra, e imponérsela a los padres implicaría para éstos un gasto mayor que el de los libros.
Por otra parte, si se comprara una computadora por cada clase, eso perjudicaría el aspecto de investigación personal, que constituiría el mayor atractivo de la propuesta... y lo mismo daría imprimir, en la imprenta estatal, miles de volantes y repartirlos cada mañana, como se hace con las hogazas en los comedores populares. Pero todavía se podría esperar que llegara el momento de la computadora para todos.
Pero el problema es otro. Es que Internet no está destinada a sustituir a los libros: es tan sólo un formidable complemento, un incentivo para leer más. El libro sigue siendo el instrumento principal de transmisión y disponibilidad del conocimiento y los textos escolares representan la primordial e insustituible oportunidad de educar a los niños en el empleo del libro.
Además, Internet proporciona un repertorio fantástico de información, pero no entrega ningún filtro para seleccionarla, mientras que la educación no consiste solamente en transmitir información sino en transmitir criterios de selección. Esa es la función del maestro, pero también la función de un texto escolar, que ofrece, precisamente, el ejemplo de una selección realizada entre el maremágnum de toda la información posible.
Y eso ocurre incluso con el texto peor hecho. Al profesor le corresponderá criticarlo por su parcialidad, pero siempre desde el punto de vista de otro criterio selectivo. Si los niños no aprenden eso, que la cultura no es acumulación, sino la capacidad de discriminar, no habrá educación, sino caos mental. Algunos estudiantes entrevistados han dicho: ¡Qué bueno, así podré imprimir únicamente la página que me sirve, sin tener que seguir buscando cosas que no tengo que estudiar!. Error.
Recuerdo que en un tercer año, a fines de la guerra, los profesores (los únicos de mi carrera cuyos nombres he olvidado) no me enseñaban gran cosa, pero, por despecho, yo hojeaba mi texto, una antología en la que por primera vez encontré la poesía de Ungaretti, de Quasimodo y de Montale. Fue una revelación y una conquista personal.
El libro de texto vale precisamente porque permite descubrir incluso aquello que el profesor se ha olvidado de enseñar, y que otro, en cambio, consideró fundamental.
Además, el libro de texto permanece como remanente y recordatorio de los años escolares transcurridos, en tanto que algunas hojas impresas para uso inmediato, que se caen constantemente al suelo y que suelen tirarse después de que se las ha subrayado (nos sucede a los estudiosos, así que podemos imaginarnos lo que les sucede a los escolares), no dejan ningún rastro en la memoria. Son, lisa y llanamente, una pérdida. Es cierto que los libros podrían ser menos pesados y costar menos si prescindieran de tantas ilustraciones en color. Bastaría que un libro de historia explicara quién fue Julio César y después resultaría sin duda apasionante, si se dispone de una computadora, buscar en Google Image y salir a la caza de imágenes de Julio César, de reconstrucciones de la Roma de la época, de diagramas que expliquen cómo estaba organizada una legión.
Digo esto parar no mencionar que si el libro indicara, además, algunos sitios de Internet útiles para profundizar el tema, el alumno tal vez se sentiría embarcado en una aventura personal... aunque el profesor debería ser capaz, después, de enseñarle a distinguir los sitios serios, los que valen la pena, de los sitios chapuceros y superficiales. Libro e Internet son, por cierto, una mejor dupla que libro y pistolas.
En fin, no sería bueno abolir los libros de texto. Internet podría, sin duda, sustituir a los diccionarios, que son los que más pesan en la mochila. Abonarse con un gasto módico a un diccionario de latín, de griego o de cualquier otra lengua, disponible en línea por medio de una contraseña, como ocurre con el e-mail, sería, ciertamente, un recurso muy útil y rápido.
Pero todo debería girar siempre en torno del libro. Es cierto que el presidente del Consejo ha dicho en una oportunidad que hace veinte años que no lee una novela, pero la escuela no debe enseñar a convertirse en presidente del Consejo. Al menos, no en un presidente como el actual.
© L¹Espresso y LA NACION http://www.lanacion.com.ar/04/07/23/do_620845.asp